jueves, 31 de mayo de 2012

Bienvenida, nuestra pequeña Maya

Nuestra pequeña Maya llegó con sonrisas el jueves 17 de Mayo a las 9.04 pm.
Un día antes de lo previsto. La vida nos cambió para mejor en ese instante.

El parto fue larguito, unas 18h desde que empecé a tener contracciones regulares a las 3 AM del jueves hasta el parto a las 9 PM del mismo dia.
Tuvimos unas pequeñas complicaciones porque yo tenía la tensión altísima durante todo el parto y la ginécologa quería estar muy pendiente. Yo estaba super-hinchada y había acumulado líquidos durante semanas, asi que estaba incómoda con los pies enormes, la cara, los labios, etc.
Por un lado, la tensión alta hizo que me dieran la epidural un poquito antes de lo normal y alivió el dolor pero dejó de hacer efecto hacia al final.
Aún y así, lo que me pareció más fácil fue lo de empujar - y Maya estuvo fuera en 20 minutos una vez que empezamos a empujar (parece ser que eso es muy rápido para primerizas).

He tenido la mejor experiencia del mundo en el hospital (Epworth Freemasons en East Melbourne). Todas las comadronas y enfermeras han sido maravillosas - la ternura y el cariño con el que me han tratado me ha sorprendido continuamente.
Por otro lado, todo lo que han hecho ha estado enfocado a ayudarme a aprender qué es lo que va bien para un bebé y los 4 días en el hospital han sido como un curso accelarado: clase de bañar al bebé, sesiones para dar pecho y diferente posturas que eran más prácticas para mí y mi "fisionomia pectoral", he podido hacer preguntas sobre el sistema pediátrico australiano, etc etc. Muchas preguntas por parte mía y respuestas por parte de ellos - la verdad es que el sistema de apoyo maternal es alucinante en Australia.
Ya estando en casa me han llamado para preguntarme cómo lo llevo y también han organizado la visita de la enfermera maternal en casa.
Alucinante, vaya.

Estoy en casa desde el lunes 21 de Maya - yo conociendo a Maya y ella conociéndome a mi. Yo diría que ya somos grandes amigas, y la emoción y el amor que siento por ella me han sorprendido hasta a mi misma. El instinto maternal que siento es alucinante, y me encuentro embobada mirándola, pensando (claro está) que es la cosita más bonita del mundo y alucinada de lo grande que es y de lo mucho que ha crecido en una semana.

No hemos tenido problema ninguno hasta ahora - a parte de un par de noches complicadas. Hemos aprendido de todo en dos semanas: cómo poner pijamitas a 1000km/hora, que a Maya le gusta hacerse pipí sobretodo cuando le estamos cambiando el pañal, que está creciendo a ritmos acelerados y los pijamas de la semana pasada ya le quedan pequeños, que los bebés hacen mucho ruido por la noche, que no hay horarios cuando hay un bebé tan pequeño en casa...
Mis padres están aquí y son una bendición del cielo - tienen mucha parte en que yo esté disfrutando tanto de este momento. Por un lado, porque se están encargando de cosas en casa y yo puedo dedicarme a Maya, pero por otro lado (y el más importante) porque están aquí y conocer a Maya con ellos al lado se me hace todavía más especial.

Estoy en las nubes vaya. Nunca he sido tan feliz.
Aquí os dejo con una foto nuestra.




2 comments:

Anónimo dijo...

Enhorabuena!

Serás una gran mamá, seguro.

Anónimo dijo...

¡¡¡ Felicidades !!! Que gran momento... :-)