Cambios, cambios, cambios.
Nos enriquecen y hacen crecer, y somos mejores personas por muchos de esos cambios.
Más sabios, más entendedores, quizás otros cambios no son tan buenos.
Y entre cambio y cambio, que bien saber qué hay cosas que no cambian, cómo la sonrisa de la Luna.
Eso si que no cambia, verdad?
La misma Luna que veíamos desde el paseo de Cubelles con 13 años, desde el centro de Barcelona con 23, y desde Australia con 33 años.
Me gusta que haya cosas que no cambien.
Foto de diggingri.wordpress.com